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Medicina natural frente a medicina de “pastillas”
Por Ped | Febrero 14, 2008
Es muy habitual entre personas que rechacen la ciencia “tradicional” (es decir, que rechacen la ciencia porque con ese nombre solo tenemos una), el rechazo de la medicina y particularmente de sus tratamientos. En muchas ocasiones, estos se ven sustituidos por tratamientos llamados “naturales” que suelen incluir cápsulas de hierbas, infusiones, etc…
Es grande el desconocimiento que habitualmente tienen las personas usuarias de estos tratamientos, lo que no es tan raro, ya que la mayoría de la gente tampoco tiene ni idea de que es lo que le está mandando el médico. Lo grave es que en muchas ocasiones la persona que manda estos tratamientos naturales no tienen ni la cualificación ni los conocimientos para dosificar y medir los efectos de estos tratamientos (cuando los hay).
Encontré recientemente un artículo en soitu.es, que trataba muy acertadamente este tema. Podemos encontrarlo en la sección de salud: “La gran mentira de lo ‘natural’”.
Este artículo explica de forma sencilla porque la medicina mal llamada “natural” no es ni más efectiva, ni más segura. Por ejemplo:
Tanto los remedios naturales como los fármacos son tratamientos basados en los efectos de sus componentes químicos. Pero hay una gran diferencia entre ambos: en los fármacos, estos componentes químicos se aislan, se controla su cantidad, se mezcla con otras sustancias (excipientes) para mejorar su absorción, digestión u otros procesos. En definitiva, se trata de convertir en más eficaz y seguro ese componente químico determinado.
Sí, aunque los que vendan hierbas no lo digan, tienen efectos tóxicos y adversos como cualquier otro fármaco. Ni los remedios naturales son 100% seguros ni los fármacos modernos son tóxicos porque sean “artificiales”. Gran cantidad de plantas y setas son naturales, pero también son tóxicas. Por mencionar algunos: La Amanita phalloides o incluso el “inofensivo” poleo que a dosis altas es tóxica.
Este tipo de tratamientos pueden tener efectos positivos en ocasiones pero carecen de control y son sustancias a tener en cuenta a la hora de tomar otro tratamiento. Por eso es importante que, si vais al médico y os pregunta: “¿Está usted tomando algún otro medicamento?” Le contáis toda la lista de pastillas que os han dado en la herboristería, ya que se pueden producir interacciones y efectos secundarios no imprevistos al tomar medicamentos. Muchas de estas pastillas e infusiones tienen sustancias que pueden potenciar el efecto de algunos medicamentos o incluso provocar complicaciones durante una operación.
Enlace: “La gran mentira de lo ‘natural’”

Marzo 11th, 2008 at 12:46
Al lado de mi casa aquí en Kuala Lumpur hay una tiendecilla de barrio en el que te venden de todo, desde cebollas y patatas hasta detergente; pasando por servilletas, escobas, etc..
Pues bien, el mismo tío tiene tras el mostrador millones de hierbas y trozos de animales enfrascados. Es algo asquerosillo la verdad. Si te duele la cabeza se lo dices, te hace cuatro o cinco preguntas y empieza a crearte pastillitas rellenas de hierbas.
Luego te dice algo así como: “no comas marisco en dos días” “no bebas leche en cuatro días” “y tomate 3 pastillas azules, 3 negras y 3 amarillas para desayunar; y 5 moradas y 5 azules para cenar” La leche.
¡Pues parece que funciona! Varias generaciones de becarios llevan acudiendo a él para molestias no graves y todos salen encantados, incluso los que tuvieron que comerse cola de lagartija para una infección de garganta.
Yo de todas formas creo que prefiero las pastillas de toda la vida
Marzo 11th, 2008 at 15:37
La medicina actual proviene de la medicina tradicional, si alguien descubría que tomando tal hierba mejoraba pues, hala, a tomarla. También ocurre que si de 27 hierbas, 25 son más o menos inofensivas y 2 hacen algo pues ya parece mágico. Lo malo es cuando una de ellas te da cagalera o es un fuerte diurético
También es importante comentar que las dolencias leves suelen curarse solas en unos cuantos días. Como la gripe: con tratamiento, una semana; sin tratamiento, siete días.
El hecho de estar tomando algo hace de efecto placebo y asocias la curación al tratamiento cuando ha sido tu cuerpecito solito con su sistema inmunitario.